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Análisis moral de un film
Por Rafael C. Sánchez S. J.
Publicado en El Cine Forum, Santiago de Chile, 1957, p. 44-53

[Todas las palabras en negrita están así en el texto original].

CAPITULO PRIMERO

Inmoralidad de la idea central

Como es lógico, lo más fundamental de establecer es la moralidad de la idea central. Con ello se determina la finalidad total del film.

Supongamos que la idea central expresa un desorden moral. Será interesante distinguir si el film:

1)    Presenta el mal como un hecho.

2)    Si lo presenta como una manera natural de actuar y encarnado en personajes atractivos.

3)    Si lo presenta como un ideal, o como la realización concreta de una doctrina errónea.

Los tres grupos sin inmorales, porque suponemos inmoral la finalidad del film (o sea su idea central).

En los dos primeros grupos cabe la mayoría de los films inmorales. En el tercer grupo estarían ciertamente los más perniciosos, pero quizás los menos comunes.

EJEMPLOS DE FILM CON INMORALIDAD EN LA IDEA CENTRAL

1.- Presentan el mal como hecho:

El salario del Miedo, de George Clouzot. Cuyo saldo total es negativo, por mostrar al ser humano como un producto de la fatalidad y de la desesperación.

Las Diabólicas, también de Clouzot, cuyo drama gira alrededor de un adulterio y de un crimen, cuya sanción final es insuficiente.

La Rosa Tatuada, sobre la obra de Tenessee Williams, como drama morboso y trágico.

El Caso Maurizius, cuyo protagonista, víctima de la injusticia llega al suicidio.

2.– Lo presentan como una manera natural de actuar y encarnado en personajes atractivos

Juventud divino tesoro, sueca, de Ingmar Bergman.

Un Verano con Mónica, sueca, de Ingmar Bergman.

Naná, francesa, con Martine Carol.

Rififí entre hombres, francesa.

Gervaise, francesa, con María Schell.

El último encuentro, italiana, con Alida Valli.

Trigo Joven, francesa, dirigida por Claud Autant-Lara.

La Romana, italiana, con Gina Lollobrígida.

Casque D’Or a la Reina del Hampa, francesa, con Simone Signoret.

Destino de dos Vidas, americana, con Jennifer Jones.

 3.– Lo presentan como un ideal o como la realización concreta de una doctrina.

Locura de Verano, de David Lean, con Katherine Hepburn. Una de las pocas películas que no siendo doctrinales en sí misma defienden abiertamente el amor libre.

El Rojo y el Negro, de Autant-Lara con Gerard Philippe, sobre la novela de Stendhal puesta en el índice.

NOTA. Muchos de estos Films van a manera de ejemplos, pero no todos serían recomendables para forums.

 

CAPITULO SEGUNDO

Inmoralidades parciales

Muchas veces el film es moral en su idea central es positiva. Pero, ideas parciales o actos de sus personajes atractivos lo hacen pernicioso para el espectador. Entonces el análisis moral debe partir de una clara discriminación de los desórdenes morales presentados, para luego pasar al estudio de su alcance moral.

EJEMPLOS:

Antes del Diluvio, de André Cayatte, cuya idea central es positiva. Pero, la atracción que ejercen los jóvenes protagonista sobre el espectador de su misma edad les hace simpáticas sus ideas y desórdenes, a pesar de su fuerte sanción.

Los hijos del Amor, de Leonide Moguy, donde junto a la defensa de la maternidad, se dejan muy turbia la distinción entre el hijo legítimo y el ilegítimo.

Indiscreción de una esposa, de Vittorio de Sica, donde la esposa adúltera retorna a su hogar, consciente de su obligación, mientras todo el drama gira alrededor de su adulterio.

La comezón del Séptimo Año, con Marilyn Monroe, inofensiva en el fondo, se convierte en un jugueteo entre no casados.

Pic-Nic, de Joshua Logan, cuyas buenas lecciones morales se ven enturbiadas por un amor fugaz entre la protagonista y un forastero simpático.

El hombre del Brazo de Oro, de Otto Preminger, que ataca el uso de drogas y defiende la rehabilitación de los enviciados, mientras se penetra en la intimidad del vicio durante todo el film.

Los niños nos miran, de Vittorio de Sica, cuya tesis es muy constructiva; pero con algunas escenas de presentación discutible.

Rashomon, japonesa, espléndida como obra artística, pero indefinida en su moralidad.

Se debe evitar el error de considerar “malo” un film, por el mero hecho de presentar el mal. Debe, pues, analizarse la razón por qué ha sido presentado, y la forma en que se presentó.

Para analizar la presentación de un pecado o de un desorden moral no hay criterio más claro y definitivo que establecer la SANCIÓN.

La Sanción.

Sanción se toma aquí en su aceptación común; “El mal dimanado de una culpa y que es como su castigo”.

El principio fundamental de un censor para enjuiciar la inmoralidad de un film, se basará en que todo film que presente el mal debería presentar también la sanción del mismo mal.

En general, puede decirse que las formas de sancionar el mal puede catalogarse en dos grupos:

1)    El castigo causado por la misma acción mala: consecuencias desastrosas, calamidades, dolores morales y físicos que sobrevienen al culpable, y

2)    La desaprobación del mal por parte del mismo culpable que reconoce su delito y se corrige; por parte de otros personajes de buenas costumbres, o por parte del mismo autor de la obra.

Alcance de la sanción.

Un problema delicado y sujeto al buen criterio de cada censor consistirá en medir el alcance de la sanción.

Pío XII (discurso a los cinematografistas, 1955) nos hace notar que una reprobación del mal puede llegar demasiado tarde y debilitada, si la descripción del mal ha ocupado todo el desarrollo del film. Puede resultar también una sanción ridícula para la masa del público como sucede en algunas películas, donde una frase edificante de un personaje bueno condena los desmanes de los personajes licenciosos quienes se han divertido durante la obra.

Es el caso del film “Rififi entre los hombres”, donde la mujer del bandido jefe dice a su hijo que “ser hombre es muy distinto a ser bandido” y el caso de “Las Diabólicas”.

La sanción debe tener tal fuerza que logre neutralizar el mal ejemplo.

La sanción con relación al público: puede ser captada en toda su fuerza por un sector de él, mientras para la otra parte pasa inadvertida. Al mismo film asistirán hombres y mujeres, jóvenes y adultos, pobres y ricos. Algunos films pueden ser perniciosos para quienes no captan su verdadero problema, siendo este hondo y bien orientado.

Recordemos que la sanción puede estar basada no sólo en el castigo sino también en la mayor atracción de la virtud contraria. Una castidad heroica puede presentarse con gran fuerza a personas que aceptan su valor, mientras que otra parte de la sociedad lo considera una estrechez inadmisible para la vida actual.

Otras veces la sanción brotará de los pensamientos expresados por los personajes, mientras la fuerza de los hechos arrastrará a la imitación inconsciente. A menudo las acciones pecaminosas son de carne y huesos mientras la sanción es un soplo abstracto e intelectual: bandidos que cometen crímenes con audacia y valentía, con una elegante manera de sonreír y apretar el gatillo, y que al fin de la obra terminan maniatados y conducidos a la cárcel han sido desde los primeros años de este siglo la mejor escuela de criminalidad.

No siempre la sanción consiste en una manifiesta oposición de fuerzas entre la virtud y el vicio; muchos Films moralizadores dejan en el espectador un profundo hastío por el mal, a pesar de que su argumento no ha dedicado ninguna alabanza al bien, es el público quien posteriormente reflexiona y saca el fruto. Hacemos notar esto:

1)    Por que la experiencia demuestra que es harto difícil lograr una fuerza positiva sobre todo el público. Generalmente la impresión de los espectadores sobre películas amargas depende casi exclusivamente de su criterio personal o de su estado afectivo momentáneo. Los cine forums realizados sobre este género de films, tales como “El Renegado” de Leo Joannon, “Umberto D” de Vittorio de Sica, “El Revés de la Trama” sobre la novela de Graham Greene, muestran al llegar a la discusión de la moralidad, un desconcierto general cuando se refieren a las enseñanzas que estos films pueden traer al mundo de hoy. 

2)    Si una sanción es demasiado intelectual, basada únicamente en razones, mientras los actos realizados por los personajes son tangiblemente más atractivos, esta atracción sensible y afectiva puede anular la fuerza de las razones.

De aquí que siempre se deba atender a la atracción que ejerce sobre el espectador el héroe del film. En otras palabras, si es un actor “adorable” quien encarna las malas acciones, el influjo de su mal ejemplo será mayor. Si existe sanción, será muy débil para el espectador.

FRENTE A UNA CONSULTA

Un sacerdote, un padre de familia, un educador, no pueden conocer todas las películas. A menudo se encontrarán con niños jóvenes y mayores que les dirigen preguntas como éstas

¿Se puede ver esta película?

¿Por qué dicen que es mala esta película que he visto?

¿Por qué está en 5.o grupo? Yo no hallo nada malo.

Imposible responder si no se ha visto el film en cuestión. Ahora bien, si el consejero tiene un cierto contacto con el cine y maneja con soltura los problemas de la moral cinematográfica, puede preguntar y hacer reflexionar a su interlocutor a través de sus mismas respuestas.

El diálogo siguiente, entre una niña de 15 años, de colegio católico, no es irreal. Es resultado de experiencias vividas.

NIÑA: –Padre, ¿por qué es para mayores esta película, por qué la pusieron en 5.o grupo en la Censura 

SACERDOTE: –¿Cree Ud. Sinceramente que este film no presente ningún reparo puede ser visto sin daño alguno aún por un niño?

N.: –No, Padre, creo que el film sería incomprensible para un niño y quizás dañoso.

S.: –¿Qué males, qué pecados presenta el film?

N.: –Bueno, una esposa se suicida porque no quiere destruir su hogar, y tampoco puede resistir el amor de otro hombre. Además aparecen muchas escenas anteriores al suicidio en que ella acepta el cariño de su nuevo pretendiente. Pero, al fin y al cabo, triunfa la fidelidad.

El sacerdote habrá podido notar la falta de criterio moral de su interlocutora; pero preferirá que lo descubra por si misma.

S.: –Por lo tanto se deduce que lo que Ud. me ha dicho, que en el film aparecen varios desórdenes morales graves. Claro está, que aún nos resta saber si la presentación de esos males está justificada. ¿Qué castigo (sanción) cree Ud. que recibió la esposa por su primera infidelidad?

N.: –Por de pronto, la muerte.

S.: –¿Algún otro castigo antes de la muerte?

N.: –No, ninguno. Porque su esposo era una persona intolerable y sumamente desagradable.

S.: –¿Qué le sucedió a los hijos?

N.: –No tenían, Padre. Vivian en un magnifico departamento y durante las vacaciones en la costa ella conoció al otro señor. Su marido no se preocupaba de pasearla porque se dedicaba exclusivamente a sus estudios.

S.: –Es evidente que el esposo no era un tipo agradable. Pero, ¿no es cierto, que el otro era mucho más correcto y galán?

N.: –Por supuesto, Padre. De eso se trata.

S.: –Dígame sinceramente, ¿no deseaba Ud. durante la película que el alguna forma muriese el legítimo esposo?

N.: –Ciertamente, Padre. Habría sido una solución.

S.: – ¿No sintió Ud. por ella una gran compasión, un deseo de ayudarla?

N.: –Por supuesto.

S.: –Pues bien, saquemos algunas conclusiones. Ud. sabe que el suicidio consciente no puede ser jamás una solución. Ni aún cuando se ha realizado por un sentimiento de fidelidad conyugal. Son tantas las películas que muestran seres “adorables” que terminan en el suicidio, que son incontables las personas que las imitan cuando se encuentra en una solución semejante.

El solo hecho de haber presentado este film un desagradable y un amante salvador involucra un serio peligro para el espectador que trata de justificar afectivamente todos los actos de aquella esposa “adorable” y víctima. Este es el motivo por el cual esta película hace tanto mal a personas que no han tenido la ocasión de reflexionar como Ud.  Me temo que la censura fue muy amplia y que seria mejor el 6.o grupo para un film así.

N.: –Pero Padre, ¡si el film no tenia ninguna escena indecente!

S.: –¿Quisiera explicarme qué llama Ud. una escena indecente?

N.: –Bueno… personas desnudas o en posiciones maliciosas.

S.: –Hija, Ud. estaría más acertada si en lugar de decir “o en posiciones maliciosas”, dijese “y en posiciones maliciosas”. Precisamente por que es la malicia la que convierte en provocativas, muchas costumbres, muchos vestidos que en otras circunstancias honestas serían inocentes.  Pero, pero no nos vayamos por las ramas. Lo que más me extraña es la importancia que da a “las indecencias” y la tranquilidad con que se traga los desórdenes conyugales…

Bueno, disculpe hijita, no sé si comprende lo que son desórdenes conyugales.

N.: Supongo que sí, Padre. El divorcio, el amor libre, y el “triángulo”.

S.: –¿ Que sabe Ud. del triángulo ?

N.: –Es la moda de llamar así la intervención de una tercera persona en el amor de dos casados.

S.: –Gracias… muchas gracias. Creo que tengo mucho que aprender de Uds. Pero, vamos ahora a lo que Ud. debe aprender hoy día, antes que sea demasiado tarde.

Muchos jóvenes tienen cabal conocimiento de los vicios. Los han visto todos en el cine y en la prensa. Tanto se familiarizan con algunos de ellos, que les da vergüenza llamarlos “vicios”. Los llaman “modas”. Mientras tanto ignoran las virtudes cristianas. No saben el tesoro de bienes que encierra el sacramento del matrimonio, vinculo indisoluble que defiende la familia, los hijos, el verdadero amor.

N.: –¡Que lindo es esto, Padre! Siga hablando de la familia y el amor verdadero.

S.: –Es lo más hermoso de la Creación. Y Ud. que tiene sus papás que la quieren, comprenderá mejor…

Al sacerdote se le hará difícil hablar de cine a una niña cuyos papás también han necesitado las mismas reflexiones. Sentirá muchas veces el temor que invade a los sacerdotes cuando comprueban lo tarde que han llegado.

Articulo publicado originalmente en
El Cine Forum, Santiago de Chile, 1957, p. 44-53
Persona relacionada
24 de noviembre de 1920
Santiago, Chile
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